Dawn es una chica de catorce años a la que le apasiona el mundo de los caballos. Y entonces llegará un misterioso caballo con el que formará una maravillosa amistad y con él llegarán nuevas personas, y nuevas aventuras.

25 de febrero de 2011

Capítulo IX.

Han sacado a Marina, lleva sonriendo todo el día, no entiende muy bien por qué, pero le gusta ver a la gente sonreír.
Le viene la sensación de que esta podría ser la mejor época, nada podía ser tan perfecto: tiene a sus amigos a su lado, es la novia del chico más perfecto del mundo, y además, ha llegado el primo de Marina, que parece muy majo; no cree que pueda ir a mejor. Siente que su vida es perfecta en ese momento y que no la cambiaría ni por un millón de sacos de oro.
Mira hacia el pupitre de Alan; pobre, ha parecido pasar una vergüenza cuando ha tenido que levantarse. La verdad es que ella nunca había vivido la experiencia de ser nueva en ningún sitio; excepto cuando pasó al instituto, pero eso no debía contar porque conocía a mucha gente.
Está atenta a las explicaciones del profesor y las apunta en una libreta. Lo único que le podía estropear esta época tan buena que está pasando, era una mala nota.
Mira por la ventana. No se puede creer lo que ve. En el patio está Luis con una pancarta  que dice:
Tengo una sorpresa para ti. Nos vemos en el recreo. 
-Señorita Sánchez, ¿me puede decir eso tan interesante que está viendo  por la ventana que no presta atención?- Dawn se pone roja y sonríe para sus adentros, no se puede creer lo que ha hecho Luis.
-Lo siento; no se volverá a repetir- dice Dawn intentando mantener la seriedad. Mira a Marina y a Lola y les sonríe, Marina llevaba razón: él es un romántico y ella una sosa.
-Profesor- dice Marina-, no veo bien desde aquí, ¿puedo pasarme a aquel pupitre?- señala la mesa que está al lado de Dawn.
-Bueno, vale. Pero cuando termine con los apuntes, vuelva a su sitio- el profesor no se relaciona demasiado con los alumnos, y no sabe demasiado de la amistad de las dos chicas.
-¿Qué ha pasado?- pregunta Marina que conoce bien la mirada de su amiga.
-Luis, es más mono...
-¿Qué ha hecho?- dice impaciente, ese chico cada vez le sorprende más.
-Se ha presentado en el patio con una pancarta en la que ponía Tengo una sorpresa para ti, nos vemos en el recreo. ¿Te lo puedes creer?
-¿Se ha saltado las clases por ti? ¿No tiene ojos en la cara o qué?- bromea Marina. Dawn se ríe. Se acuerda del momento en el que se conocieron:
Dos niñas solas en el patio del recreo, una niña rubia con ojos verdes azulados se acerca a la otra castaña con ojos marrones.
-¿Te apetece jugar?- dice mientras que saca un elástico de su bolsillo.
-Pero, al elástico no se puede jugar dos personas...- responde tímidamente.
-Eso se puede arreglar- llama a un amigo suyo llamado Luis, él viene corriendo, estaba jugando al fútbol con otros niños-. Tienes que ayudarnos.
Juntos hacen una pirámide sin que se den cuenta los profesores y Dawn puede llegar a escalar hasta la copa del árbol más bajo que han encontrado.
La niña rubia le da un abrazo al chico como muestra de agradecimiento y el chico sale corriendo a volver a jugar al fútbol con sus amigos, mientras que las dos niñas juegan al elástico.
Marina ríe al recordar aquel momento, también recuerda que tocó la sirena en el momento que empezaron a jugar, y que dejaron elástico colgado en el árbol, para el día siguiente.
La campana del cambio de clase, y en un segundo entra la profesora de Sociales.
-Buenos días chicos- dice la profesora mientras que entra-. Espero que halláis hecho el maravilloso e idolatrado trabajo.
-Sí- responden todos al unísono. aunque la mitad de las personas que han dicho que sí no lo tienen hecho.
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Ve como su prima y esa chica que tanto le ha sorprendido ríen y en los últimos minutos de la clase conversan sobre temas que no conoce, de todas formas no le interesa mucho. ¿O sí? Espera, ¿ha llegado la profesora de Sociales? Habrá preguntado sobre el trabajo del que le habló Marina. Bah, no podía hacerlo de todas formas, se compró ayer por la tarde a toda prisa los libros.
La profesora pasa por los pasillos que hacen los pupitres y le pide a Marina que vuelva a su sitio. Ella se relaciona más con los alumnos, incluso la que mejor que se lleva con los chicos y chicas.
-Para los que no lo tengáis, recordad que os lo repetí cientos de veces, incluso lo aplacé dos días para que tuvierais tiempo. Así que, no quiero excusas- Alan levanta la mano tímidamente para intentar darle la explicación-. Bueno, excepto la tuya Alan- la profesora sonríe mientras lee su nombre en un papel.
La profesora le parece simpática, es la segunda profesora que conoce en su primer día de clase, aunque los profesores lo que más le preocupa: son las personas que conocerá. Por ahora conoce a los amigos de su prima, y parecen todos majos, pero le ha llamado mucho la atención Dawn, y eso que a penas la conoce.
Ahora mismo él la mira. La chica lo ve, le sonríe, y él le devuelve la sonrisa. Sí, realmente, le llama bastante la atención. Sus ojos tienen un brillo propio que nunca ha visto, y su sonrisa..., es atrayente, preciosa, y..., ¡qué! ¡Cómo! ¡Qué está haciendo! Que te guste el físico de una persona, no quiere decir nada, para sentir por lo menos algo por alguien lo tienes que conocer bien. ¿No? Pues claro, ya intentará conocer a esa chica más adelante, ahora tiene que concentrarse en las Sociales. Sociales..., ¡no! ¡Ha perdido media hora pensando en esas tonterías! Y, ¡no se ha enterado de nada de lo que han dicho! Tendrá que pedirle los  a su prima...
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Qué lentas pasan las clases para Mason..., menos mal que sólo queda media hora para que suene la deseada campana del recreo.
El chico de la cara de pocos amigos ha vuelto hace un rato, ¿por qué le mirará con tanto odio? No será porque...
¿Se creerá que a él le gusta Dawn o viceversa? Puede que sea el novio de Dawn..., pero, ¡si él a penas la conoce! A él le gusta Alyson, o eso cree..., bueno, si ese chico sigue así se lo explicará no vaya a ser que pueda a ver un conflicto grande.
A demás, ahora mismo lo último que le falta es tener un enfado con alguien, ya tiene suficiente por ahora, y punto.
-Señorito García, ¿tiene alguna  duda sobre lo que he dicho?- le dice el profesor a Mason, que no ha oído nada de lo que ha explicado el profesor.
-Em... sobre...
-Bien, apúntese que ya tiene deberes: haga mil copias en las que pongan: Estaré atento en vez de hacer el tonto- la gente murmulla y alguno se ríe, vaya vergüenza, eso le pasa por no estar atento cuando debe. A partir de ahora va a tener los cinco sentidos puestos en la explicación, si suspende el examen que dentro de poco van a tener y sus padres se enteran; le matan-. Espero que le sirva de lección.
Mason no contesta porque no le sale la voz. Nunca le había pasado eso. ¿Y por que ahora sí? ¿Está empezando a dejar de preocuparse pro los estudios para empezar a preocuparse por cosas menos importantes e inferiores? Aunque, en la vida, hay que compaginarlo todo. La vida estudiantil, la social, la doméstica.... No puede preocuparse de una sola cosa y dejar de lado las demás. Pero, es el primer curso de Bachiller, y es importante. Ya, pero, ¿y los amigos? ¿Y tu familia? ¿Y todo lo que dejas pasar? ¿Qué es más importante en estos momentos? No lo sabe, así que hay que compaginarlo todo para resolver esa duda que tiene.
El sonido de la campana le salva de que le explote la cabeza. Esta vez sí que esta bien dicho eso de Salvado por al campana. Todos van saliendo desordenada y rápidamente por mucho que el profesor intenta decirles que se baja en fila.
-Mason, ¿puedes quedarte un momento?- Mason asiente y tiene miedo de lo que le puede llegar a decir.

1 comentario:

Inesita Bieber dijo...

Es verdad. Cada vez está más interesante ^^. Qué le dira el profesor a Mason?Ö