Dawn es una chica de catorce años a la que le apasiona el mundo de los caballos. Y entonces llegará un misterioso caballo con el que formará una maravillosa amistad y con él llegarán nuevas personas, y nuevas aventuras.

26 de marzo de 2011

Capítulo XII.

Por la mañana a principios de febrero, en una casa.
Ruidos ensordecedores, la ambulancia, la policía, mucha gente entra y sale de la casa de Marina. Dawn se ha llevado a Alexandra a pasear para que no viera la escena.
-¿Dónde está mamá? ¿Se ha despertado ya? ¿Y ese coche que ha pasado?
-Bueno... es un taxi, ¿sabes lo que es un taxi?- la niña asiente-. Bueno, pues tu madre ha llamado a un taxi porque se tiene que ir de viaje.
-¿Un viaje? ¿Es muy largo?
-Sí, por eso no os ha llevado a Marina y a ti con ella.
-¿Qué lugar es?
-Uno muy bonito y especial, a los que sólo van las personas buenas, como tu mamá.
-¿Yo iré allí alguna vez?
-Toda la gente buena, como lo eres tú, o Marina, va a ese sitio, lo que pasa es que a ti todavía te queda mucho para ir a ese lugar.
-La voy a echar mucho de menos.
-¿Te digo un truco?- todavía está oscuro, le señala la estrella que más brilla-. ¿Ves aquella estrella tan bonita?
-Sí.
-Pues cuando te sientas sola y quieras hablar con tu madre, solo tienes que mirar a la estrella, y tu madre estará allí cuando más lo necesites.
-Dawn.
-¿Sí?
-Tú también vas a ir a ese sitio tan bonito, porque eres muy buena..
-Ay, graci-as- le da un abrazo.
Siguen paseando, pero esta vez en silencio. Dawn piensa si debe llamar a Luis, al fin y al cabo es amigo de Marina, y su novio. Pero las clases ya habrán empezado, ya que llevan un rato paseando. Sí, decididamente lo va a llamar, seguramente tendrá el móvil en silencio y le vibrará.
-Un momentito Alexi que tengo que llamar a una persona- la niña va hacia un lugar repleto de flores mientras que la chica habla.
-¿Dawn?- pregunta Luis.
-Luis, le  ha pasado algo horrible a Marina, estamos en su casa, cuando llegues te lo cuento, es difícil de explicar.
-¿¡Qué?! ¡Sí, voy para allá!- y cuelga, Dawn guarda el móvil y va hacia Alexandra para llevarla a casa. Parecía preocupado. A lo mejor sí que le importa... Está bien, cuando todo esto se solucione, le preguntará si de verdad le cree. No puede seguir con ese peso encima. Pero..., es una pregunta un tanto incómoda. Y, seguramente, no le querrá. ¿Por qué le iba a querer? Hay montones de chicas que son el doble de mejores que ella.
El ruido del timbre interrumpe sus pensamientos, Alexandra ha llamado a la puerta. Esperan un rato hasta que Marina abre, tiene menos ojeras que antes. Lo que no sabe Dawn es en que Marina tiene pensado contarle algo que no sabía si decir.
-Dawn, ¿puedes venir un momento, por favor?
-Por supuesto. Para lo que me necesites- suben las escaleras hasta el cuarto de Marina.
-Bien..., esto es algo muy importante, que tengo atascado en la garganta desde hace ya tiempo. Por eso te lo cuento a ti. Eres la única que lo puede saber- hace una pausa para coger aire, está segura de que va a decirlo, si no, seguirá con ese nudo en la garganta-. Verás..., la muerte de mi madre no ha sido lo peor que ha podido pasar en estos momentos. Lo peor está en lo que te voy a contar. Yo he tenido la desgracia de haber presenciado el asesinato de mi madre, y ha sido por parte de una persona de la que hace unos meses no me lo hubiera imaginado, pero poco a poco he ido descubriendo que esa persona, se ha convertido en una de las peores- se le ponen los ojos rojos-. Y es que... el asesino ha sido mi padre- a Marina le caen lágrimas por las mejillas, contempla la cara de horror que tiene Dawn-. Todo empezó cuando mi padre comenzó a beber. Tomaba alcohol todas las noches, y por las mañanas volvía fatal. Cada vez se mostró más agresivo. Pegaba a mi madre, me insultaba a mí, por suerte Alexi salió impoluta de todo aquello... Todo había ido demasiado lejos. Hace dos días mi madre intentó hablar con mi padre tranquilamente, sobre todo lo que hacía, lo raro fue que él se lo tomó bien. Pero, esta madrugada, entendí por qué no se lo había tomado tan a pecho. Había preparado un especie de venganza, creyendo que no me enteraría de nada. Pero casualmente, yo iba a por un vaso de agua, y pude contemplar la horrible escena en la que mi padre presionaba la almohada contra el colchón con la cabeza de mi madre debajo para poder dejarla sin aire, para sentirse bien. Pero eso no se lo pienso perdonar, no como el maltrato anterior, tanto psíquico como físico, en esto se ha pasado. Pero, Dawn, ¿te puedes poner en mi lugar? No tengo ni idea de qué hacer con mi vida, con una niña pequeña que ni si quiera sabe que su madre ha muerto, con un padre alcohólico y un mal tratador. No puedo con esto, no puedo- y rompe a llorar desconsoladamente, incluso más de lo que ha llorado cuando Dawn ha llegado a su casa y le ha contado lo de la muerte de su madre-. Pero, júrame, que no vas a decir nada, y menos denunciarlo. Porque si me separan de mi hermana, el único miembro de mi familia que sigue aquí y que me quiere, te juro que me muero- Dawn asiente, y abraza a su amiga.
-Pero... Alexandra no es el único miembro de tu familia que te quiere. Yo soy tu hermana, y te quiero- dice Dawn mientras une su meñique con el de Marina.
Y entonces se da cuenta de la suerte que tiene: tiene un padre que le quiere, que no es alcohólico ni le maltrata; tiene una madre, que aunque a veces la cuide excesivamente, lo hace porque le quiere; y tiene un hermano, que aunque a veces le gaste bromas, le quiere. Es muy afortunada, y cree que no se lo merece.
-Vete a la cama, anda. Que yo me ocupo de todo, que lo necesitas- Marina duda pero se tumba en la cama. No ve justo que Dawn se encargue de todo, pero si ella insiste...
Llaman al timbre, Dawn baja a abrir. Se seca las lágrimas que hay por sus mejillas, la historia de Marina es tan triste y tan injusta. Ojalá la justicia interviniera, pero ha jurado no decir nada, y ella no rompe sus juramentos.
Se siente en el cuerpo de Marina. Sola, indecisa, triste. Todos esos sentimientos se agrupan en su interior.
Abre la puerta, es Luis. Se abalanza sobre él y le da un fuerte abrazo, sin querer soltarlo.
-Te quiero, ¿sabes?
-Yo también a ti, Dawn. Yo también a ti- y por fin, las dudas de Dawn se disuelven, pero ese abrazo todavía dura, y durará en sus corazones mucho tiempo.
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Unas horas más tarde, cuando toca el timbre del recreo.
Nada. No sabe nada de ella. ¿Dónde está? Ni Luis ni Marina ni ella están con Lola, está ella sola.
-Hola- saluda Alan a Lola-. ¿No han aparecido?
-No. Estoy empezando a preocuparme. Nunca habían faltado al instituto las dos a la vez. Y si habían faltado, había sido porque estaban enfermas. Tú conocerás a tu prima, y sabrás que es incapaz de hacer eso- Alan asiente-, pues Dawn también es incapaz. Pero, ¡si renuncian a dar una vuelta por no haber terminado los deberes! Esto es muy raro, Alan, es muy raro.
-Sí, yo también estoy preocupado...- Lola le mira con una sonrisa pilla- por Marina, es mi prima, y le tengo mucho afecto- no miente, está preocupado por Marina, pero también por Dawn, a lo mejor demasiado para conocerla tan poco.
-Espera, que le voy a preguntar a un amigo de Luis. ¡Dani!- grita Lola para llamar la atención de un chico castaño con rastas-. ¿Sabes dónde está Luis?
-Se largó a primera hora cuando le sonó el móvil. ¿Por?
-Ni él, ni Marina, ni Dawn está.
-Pues  parecía bastante asustado.
-¿Sabes quién le llamó?
-Creo que fue Dawn, pero sólo vi la primera letra, era la "d".
-Bueno, gracias. Adiós- saca el móvil de su bolsillo y teclea un número de teléfono.
-¿Qué haces?
-Llamar a Luis. Algo ha pasado para que ninguno esté aquí en este momento.
Termina de teclear y se acerca el móvil al oído, se oyen unos pitidos hasta que Luis coge el teléfono.
-¿Lola?
-¿Luis? ¿Estáis todos juntos?
-Sí. No sabes lo de Marina, ¿verdad?
-¿Qué le ha pasado a Marina?- Alan se asusta al oír eso, ¿qué habrá pasado?- ¿¡Cómo?! ¡Ya vamos para allá!
-¿Q-qué ha pasado?
-Te lo cuento por el camino. Tenemos que salir, tienen la puerta abierta para que los de bachiller entren porque ya se acaba su recreo. ¡Vamos!- y los dos salen corriendo hacia la puerta para llegar a la casa de Marina,
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Todo ha ido mejor de lo que pensaba, todo está mejorando. Desde que hizo esa especie de plan de estudio todo va como la seda. Aunque solo lleve así un día solamente.
 Recuerda lo que le dijo la profesora y se avergüenza de ello:
-Mira Mason..., siempre has sido un buen alumno, pero no sé qué te pasa ahora: estás menos  atento en clase, tus notas han bajado, llevas unos días en los que te faltan los deberes. No quiero que acabes el bachiller mal, porque tú tienes mucho potencial para conseguir lo que te propones, pero sabes que el expediente académico influirá a partir de ahora en muchas cosas.
-Sí lo siento, profesora. He tenido unos altibajos últimamente, pero le prometo que no se volverá a repetir. Para mí también son muy importantes las notas que saque. Y no me puedo permitir que bajen mis calificaciones escolares.
-Perfecto Mason. Ese es el carácter que quiero que saques a la hora de hacer los deberes y estudiar. Espero que todo vuelva a ser como antes
-Gracias. Yo también lo espero. Adiós- y sale del aula avergonzado pero con ganas de que eso no se vuelva a repetir.
-Hola, Mason- saluda una voz aguda.
-Ah, hola, Melisa.
-¿Quieres uno?- dice mientras saca un cigarro. Mason se sorprende y abre mucho los ojos.
-No, gracias. No fumo. Además, te van a pillar los profesores- saca también un encendedor y enciende el cigarro.
-No, qué va. Aquí nunca vigilan. De todas formas, tampoco son los mejores vigilantes del mundo. Una vez uno me vio fumando y no dijo ni media palabra. Y deberías fumar, te quita la ansiedad- ¿ansiedad? ¿Qué ansiedad puede tener una niña pija?
-No, de verdad, no quiero- la verdad es que no tiene propuesto fumar en toda  su vida. Es que en realidad no quiere fumar en toda de su vida.
-Bueno, pues como quieras, más cigarros para mí- y se va a un rincón más escondido al ver a un profesor acercarse a donde están ellos.
Se aleja de la chica, mientras que ve a un chico y unan chica corriendo hacia la puerta del colegio con cara de preocupados.
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Bueno, aquí está el capítulo. Siento no haber publicado antes, pero no me dio tiempo porque quería que este capítulo estuviera perfecto. Y espero que lo esté. Ah, a partir de ahora voy a poner una canción que resuma lo que es el capítulo. Así que en esta os pongo Love the way you lie the Eminem y Rihanna, que va del maltrato del hombre a la mujer. El capítulo es un poco fuerte, pero espero que os guste. Besos:
Carmen.

2 comentarios:

tres de tres dijo...

que cerdo el padre de Marina, que asco!!!
me encanta el capitulo!!!
ay Luis que rico eeeesss, yo creo que esta muy muy muy pero que muy enamorado de Dawn =D
1Bsoo

Inesita Bieber dijo...

Opino igual que Tres de Tres! Siento no comentarte desde hace tiempo, pero es que he estado ocupada, sólo te leía los caps. y tal...

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